Fundación Argentina para la Poesía

AGUIRRE, RAÚL GUSTAVO
¿POR QUÉ?
¿Por qué quieres volar?
¿No ves que no hay espacio?

¡Ah, no agites tus alas,
pequeña mariposa!
1
Honor a los que cantan contra sus puños crispados
10
Cazadores ancestrales, sobrinos predilectos del
bosque sagrado, la primavera se obstina en excitarnos con
la visión de sus prodigios. ¿Qué podríamos hacer
sino extraviarnos en la orgía de su persecución?
No hay incendio improbable.
11
Prolegómenos de la bella: aullidos raros de la
bestia.
12
No confundir estertores con clamores de bienvenida.
El poeta, una vez más, se inclina cuidadosamente
para rescatar a ese diminuto pájaro que ignora
su hermosura, que sólo conoce el dolor.
13
En cuanto nos lanzamos contra los molinos de
viento, una caterva de criminales se pone de pie para,
una vez estropeados en la aventura, molernos a golpes
como punición. ¡Y que haya también ángeles que los
secundan creyendo que así nos salvan!
Pero tan enigmática es la vida, tan poco sabe y
puede saber de ella el corazón, que una y otra vez
repite sin vacilar sus saltos en las tinieblas. Algo lo
incita en su obstinado y recóndito centro de gravedad,
le dice que es eso, que es eso lo que hay que hacer,
continuamente...
14
Es mala historia perder enigmas para ganar
derechohabientes,
15
¿Qué se nos ha confiado? En tanto nuestra muerte
es solitaria, un alrededor suntuoso nos confunde
hasta el fin, ¿para reaparecer del otro lado? No lo
tienes en cuenta, árbol que ya te despojas de tu
verdor y que mañana serás, a la vez, almendra y leñador
en el claro del bosque, entre la nieve que funde...
¿Qué se nos ha confiado entre la maravilla y el dolor,
la maravilla que nos abruma y el dolor que nos subleva?
Algo más, sin duda, que el continuo zarpazo,
que la incesante apropiación... Algo más, sin duda,
que la obediencia sin límites y la obsecuencia con el
Cíclope... ¡Oh, Maga, devuélveme mis fantasmagorías!
¡Oh, tierra, sé inocente aún para mi resto de
candor! Abismo: ¡enséñame otra vez la soberbia!...
Yo te haré, si hay tiempo aún, el rostro de los
dioses que estallan. ¿Qué se nos ha confiado, para
sentir de pronto, tan intensamente, que tenemos ese
honor?
16
La belleza profunda, la belleza implacable con
sus lianas de fuego que aprisionan y urgen. ¡Desaparecemos,
literalmente, incorporados a la vez que pulverizados
por ese resplandor!
El Juicio Final no tiene final.
Porque la belleza se transforma sin cesar en sí
misma, porque la verdad es el puro poder de ese
incendio y porque la vida (¿qué es la vida?) nos declara
una vez más sus depositarios.
17
Mi patria está más cerca de los meteoritos que de
las telas envarilladas
18
Niña de los archipiélagos dorados y mujer de
los desiertos pavorosos Tus cielos son iguales.
19
Soy el príncipe de mi necesidad, el privilegiado
de mi atolondramiento Para días que duran.
2
El agua, una vez que surgió de la sombra donde
laleaba, anónima y feliz, está condenada a un camino.
Tarde o temprano, será su perdición. ¿Por eso son
tantos sus movimientos?
Escolopendra que te envaneces de tus fantasías:
cuida que no esté lejos de tu raíz esa torpe y bella
voluntariosa.
20
No edificar elegías sino fragmentos esplendorosos,
ruinas aparentes que la noche hace brasas y el
amanecer recupera.
21
Ambelania gigante, hermosa centinela de mis
tierras amadas.
22
La belleza demarca. Con pies ensangrentados
23
Al aumentar la validez de mi testigo, perdí poder
y facilidad, pero se multiplicaron los prodigios en
mis riberas. Prodigios que la Voraz no perdona.
24
Antes que nada el tiempo, el tiempo que aparece
de pronto y devora la vida en un relámpago:
detenido de vez en vez por la Poesía, se lo oye merodear
alrededor de la casa que se derrumba, maldiciendo
bellamente a los circunstantes que lo ignoran.
25
Oh rosa, los encuentros son raros...
3
Pequeños goces sucesivos que salpican una desventura
sustancial. Así va esa criatura que no sabe
tomar del mundo más de lo que está permitido y al
alcance de la mano...
4
En nuestro tiempo sangrante, la afición por la
basura y el convencimiento de que no hay más que
eso reclutan prosélitos cada vez más poderosos. El
poeta vive entre ellos como una rara especie de
farsante desinteresado
5
Debo aceptar esta oportunidad que me ha dado
la muerte de examinarla de cerca... Pero sólo veo
vida a mi alrededor. Vida como una tormenta sin
fin que me hace cerrar —conmovido- los ojos.
Y el viento es tan fuerte que toda duda es infame.
6
Eres poeta donde no lo crees, donde no lo sabes.
Después de mucho tiempo, en otro lugar, con los fríos
que vuelven.
7
Inventas un país, sin eximirlo de los crímenes
pero sí de los asesinos impersonales. Inventas un
país que no existe mientras la favorita del crepúsculo
coquea sus nostalgias.
8
Para la noche, los grillos y los amantes son los
pródigos preferidos.
9
Es el tiempo en que vienen a beber a los pies
de los sauces las princesas del viento, frágiles como
glicinas, esbeltas como pífanos, en el misterio del último
resplandor que las reúne.
A VECES
A veces vas a oscuras.
Cundo el sol brilla más,
cuando no cabe duda.

Cuando todo está claro
tiniebla es lo que cruzas,
nada lo que has andado.

Noche lo que amaneces,
silencio lo que hablas,
abismo lo que asciendes.

A veces vas a oscuras.
Cuando el sol brilla más
sobre la tierra dura.
AL SALIR
Sí señor, en su casa,
aparte algún descuido,
nuestras ocupaciones
fueron la maravilla y el dolor.

No nos llevamos nada. Lo devolvimos todo.
ALTAS ESFERAS
Yo miento, pero hay rosas.
Separadas del viento
como yo, nos reunimos
en un refugio que no existe.

Pero ésta es la casa
del hombre: esta mental
intensidad que tanto
en otro ser retiene...

Estas rosas que miento.
AMIGOS
Este es un humo
que se comparte
hasta que llega el alba
caballo verde
ANTE EL ESTRADO
Un frío teórico cala tus huesos.
¿Qué puedes explicar?
Las ciénagas se tragan las explicaciones.
¿Dónde está la verdad?
Sólo en alguna parte de esta desazón,
sólo en algún abismo fuera de lugar
que estos señores ni siquiera sospechan,
como una trampa en que uno pisa y tac...


* Nació en la ciudad de Buenos Aires el 2 de enero de 1927.
BUENAS RELACIONES
Los prisioneros se detestan
pero a pesar de su rencor
se tratan con educación.

Los prisioneros se detestan
pero no obstante, por dignidad,
jamás conversan con el guardián.

Los prisioneros se detestan
pero de noche mantienen diálogos
fingiendo que hablan solos.
BUENOS DÍAS
Las arenas el agua
la tristeza los cantos
las mentiras el viento
la piedra dura el alma

las llaves los incendios
las tinieblas el sol
el poder las estrellas
el mal y el bien el corazón

las ideas la sangre
la muerte los deseos
las misiones los niños
el porvenir la luna

los fantasmas los cuerpos
las ruinas los relámpagos
los ecos las palabras
los fracasos el mar

el miedo la belleza
la moral las guitarras
el orden la amistad
la ley la poesía.
COMENTARIO A ARQUÍLOCO
Un ser humano es —si la gracia le toca-
un ser maravilloso, en nada diferente
de los dioses. Apenas, si quieres, en lo efímero.
COMO QUIERA QUE SEA
Sobre esta tierra cruel, helada,
miserables sin voz,
engañados, cansados,
duros por fin de corazón.

Malditos, viejos, solos
sobre esta tierra ruin,
aún habrá una manera
de vivir para ti.
COMO UN VIEJO RAIGÓN
Como un viejo raigón arde mi vida
y la historia, allá lejos, se sigue desatando.
Me engañaron sus libros: jamás ocurre nada
salvo el amor.

Me moriré en lo más profundo de este fuego,
en lo que toca la ceniza, en lo más simple
y oculto y silencioso y suficiente.

El resto fue mentira, circunstancia,
tiempo de sol para secar lo húmedo,
moneda para que
se quede el César en su torre
contando su poder.

(Un pie cualquiera me deshizo.
Me arrojaron al viento. Y era tarde:
ya lo tenía todo).
EL CIELO NEGRO YA NO ESTÁ
El cielo negro ya no está.
El viento negro ya pasó.
Todo es azul todo es azul
y un pájaro tan tonto.

(Allí donde estuvimos abrazados
a punto de morir, la tierra pobre
florece sin temor).
EL DOLOR
Negro es el viento del dolor: crispada
se cierra en él la rosa y vuelve
-desatada de sí, perdido el ser
en otra y otra y otra- a su primera
rosa sin rosa en el dolor de todo.
EL ESTALLIDO DE UNA ROSA...

Ninguna rosa es segura.
WILLIAM CARLOS WILLIAMS
El estallido de una rosa rompió los vidrios de
mi casa, desordenó mis papeles, echó a volar mi
corazón.
El estallido de una rosa que saltó sobre el tiempo
para sacarme del remanso donde oscurece la verdad.
El fogonazo a quemarropa de un sol descabellado
que despunta sin fin.

*

Tratemos de contar esta melodía. Había una vez
una rosa, un sol descabellado y un hombre conmovido.
Tal fue su apogeo y su maldición: la rosa sin
rodeos atacándolo una y otra vez con sólo la sinrazón de su hermosura.
Rosa en silencio, rosa venenosa, ojos de espanto
y de tormenta tirando de mi hacia las alturas sin
piedad. Tirando de mí, el ave fénix dubitosa.

*

La Belleza demarca. A sangre y fuego en el interior
invisible. Para que nuestro rostro —cualquiera
fuere el momento- tenga algo que decir a las estrellas.

*

Casandra no se pierde en sus profecías, sino en
sus lágrimas.

*

Hay historias sumamente necesarias que no podrían
continuar si no desapareciéramos discretamente.
Vida, única vida, vida única: que la muerte también
te honre con su deseo y su orgullo, está bien.
EL MILAGRO
Porque si llega, cuando llegue,
ha de ser como es:
fácil, claro, sencillo,
sin grandes resplandores,
sin que la tierra tiemble,
sin que el cielo se nuble.
Será suave y fraterno
con su mano en tu hombro.

No habrá cambiado nada:
sólo tu corazón.
EL MUTILADO
Oh verano de criaturas efímeras
verano que confías en mis ojos
verano de los juegos puros de los que van a morir.

Ya libre de mi cabeza de hierro
de mis pies sigilosos
y de mis manos hábiles

yo entro en tu casa profunda.
EL QUIROMANTE
Alguien lee
EL TRIUNFO DE LAS LETRAS
Estás cansado y no ves bien
algunos te esperaban y no llegaste a tiempo
algunos te esperaban
abrirían sin miedo la puerta
abrirían sin miedo su corazón
y tú también pero eres torpe
pierdes las señas que te dijeron
pierdes el regalo en el viaje
y terminas llorando en un bar.

Adiós
la intensidad te excede
la altura te da miedo
el sol te aplasta si te encuentra
tal vez tienes razones para huir
para estar aterrado.
Te pegaron mucho
de grande
ELLA VINO
Ella vino y tras ella
vino todo el dolor
luciérnagas y ruinas

sálvame dijo existe
mi secreto es grave
en mi cuerpo hay amor

viñas de madrugada
corales del olvido
en sus ojos temibles

su cuello azul como el fondo del mar.
EN MEDIO DE LA LLUVIA
En medio de la lluvia
ella cantaba
y a través de su cuerpo
se veía un árbol
letrero luminoso.
EPÍLOGO
Entre las infinitas salvas del corazón, muchas son
para ti, aurora de los huesos endebles y de tus
propios asuntos.

(Señales de vida)
ESTE MISTERIO DE ...
Este misterio de
tu aquiescencia, la querida
dulzura cada vez
más lejos y más cierta
en su infinito retirarse
hacia la plenitud de una presencia:
sangre viva en mis manos
de un clavel inasible
en los abismos del otoño.
EXÉGERIS
El personaje sube a la tarima y habla
sin ninguna destreza
tiene el rostro cansado de ser tarde
ya para todo y los amigos
no obstante elogian su actuación.

Pero él no espera nada
está desocupado para siempre
se escondió entre las valvas más oscuras del tiempo
es un pequeño monstruo sin verdad y sin voz
y en sus manos crispadas
está la tiza que no escribe.

Se miran bien si es cierto que le ven todavía
observarán cómo repite
cansados gestos frases de otro
verán si miran bien que sólo habla
mientras le dura el susto.
FIESTA NOCTURNA
Solo y uno en el día
que espera tanto de tus ojos.
El corazón ardiente del aire
coincide con tu corazón,
para ir por esta calle
de la ciudad que amanece
entre los corales del miedo.

Ah débil corazón de alcohol y de diamante.
HAS VIVIDO...
A Eugenio Montejo
Has vivido —si piensas- casi siempre en una jaula
de irritación, de oposición, de vergenza y de espanto.
Con pequeños circuitos autónomos de olvido: oasis
donde la hierba rala del poema hundió sus diminutas
raíces en los Dones: la belleza, la esperanza, el amor.
De allí resulta un ser viviente, pero disgregado,
un conocimiento con las jarcias rotas, una algarabía
de códigos escépticos utilizados casi siempre al azar...
¿Hay algo que importe en todo esto? Partícula
de lo inconmensurable, hiciste un poco de lo poco
que podías (y sigues) a favor de ciertos presentimientos,
de los que sólo puedes mostrar estigmas subjetivos...
Vienes de lejos: no se comprende bien qué anuncias,
ni tú tampoco lo comprendes. Hablas, en confusión,
de amaneceres sin soledad, de proyectos sin
crimen. Y callas, porque cerca, allí entre los plátanos,
has visto de pronto los colores de un ave desconocida...
En la montaña de nuestras cenizas sonarán mejor
los oboes.
HIPÍAS
La ambigedad es mi reino.
Entre las complacencias de la noche
vivo sin iluminar
como un insecto que no tiene
fosforescencia sino mente
y silencio.
HONOR AL PINO...
Honor al pino que desaparecerá,
a la paloma que lo amó
y a la ventana sin testigo.
Para que existan otros sueños
conmigo acaba lo que sueñas,
Endimión.

(Antología)
INCENDIOS Y CENIZAS
Tierra que apenas retiene la mirada,
tierra que vas cambiando
de maravilla en maravilla.

Que yo te sea fiel,
milagro de vivir,
patria de todos los milagros.

Tierra que apenas me retienes
y que a la vez me pides
el rayo y la paciencia.
LA BOBA
La boba toma sol en su balcón.
Lee, pero se cansa.
El sol es negro, el libro es negro:
tiene que preguntar por qué es así.

Después bosteza largamente
y acaricia su gato
mientras alrededor se mueren todos.
LA CÁSCARA
¿Qué fue de aquel vivido temblor, de aquella espera llameante? -te preguntas ahora en tu desierto polidimensional-. Entonces no sabías, eras desprevenido, jugabas, puede ser, jugabas con los dioses, te tuteabas con ellos sin saber quiénes eran.

Lo cierto es que todo lo que ahora tocas está en otro universo, en el que nunca ocurre nada, excepto actos legales e infinitas news.
LA NOCHE CONSTELADA
Un tiempo sin medida va conmigo y de pronto
abre y cierra sus valvas: los cielos de Van Gogh
surgen entonces, me saludan y me anuncian
con exquisita cortesía: Vas a morir, porque es
tan cierto
que vives y que vives y que vives.
(Y yo, qué no daría
por tocar esos astros, por sentir su crujido,
su no ser mi mirada. Y por el sentimiento
de estar ahí qué no daría.
Qué no daría por un rayo de sol, porque ese roce
con lo que es no esté sobreentendido,
y porque el fuego sea fuego
por vez primera, y doloroso su encuentro para
siempre.
Qué no daría por un signo de la verdad, por un
certero
fogonazo en el centro del cosmos y del alma,
que a la memoria alguna vez alcance, ya que huimos
más velozmente aún que lo que huye).
El mar
es siempre muerto y silencioso.
LA PARED DESNUDA
No escribieron en ella una palabra
ni pintaron en ella un monigote
ni pegaron en ella un cartelón.

Estaba limpia, pulcra,
legal, monótona, gaznápira.
LA SOLEDAD O ELLA
Ella abre sus brazos al horizonte
pero el mar es tan grande
que sólo una gaviota la atraviesa

ella abre sus brazos al mundo
abre sus brazos pero es tan grande el dolor
que sólo se acercan los niños

ella abre los brazos a la oscuridad
abre los brazos pero no viene nadie
y entonces el hombre que la habita fuma
y la hace toser.
LA TUMBA DE OSCAR WILDE
¡Qué paz en esta calle solitaria!
Inscripciones de amantes que te aman
apenas si se salen del silencio.
Alrededor, el cobre del otoño,
la claridad vacía del ocaso
y los muertos sin rostro ni memoria
en la tierra que calla,
que vive todavía,
que nada quiere ni pregunta.

Alrededor el mal efímero,
el efímero bien.
LOS OBSTINADOS HACEDORES
DE POEMAS
Los obstinados hacedores de poemas,
con sus poemas que suponen inmortales,
buscan ser atendidos, entendidos,
celebrados, queridos, consolados,
amados y salvados. Pobres niños,
pobres que tanto piden,
los que padecen soledad, postergación, olvido,
y nunca serán hartos.
Oh los que piden por la Poesía en negros pedestales
de la metrópolis en ruinas. Pobres almas,
solitarios despojos de las centurias imperiales,
mis poetas, mis dobles en el espejo, yo.
MADRIGAL EN SILENCIO
Tu reino existe siempre.
Cuando el hierro y la sangre hayan salido
de su baile macabro,
yo te veré de lejos
allá en la primavera
donde muchachas pensativas
esperan el amor.

No podré desandar
el extraño camino.
Pero estaremos juntos
en ese sol que canta,
en ese viento que te adora,
en esa tierra que te habla.
Tu alegría es aquello
por lo que yo morí.
Y la mía tu olvido.
MÚSICA VENECIANA
Tras su muralla ve el Emperador
el enorme desierto
que no quisiera poseer
sino tan sólo atravesar
un día, como tantos
el poderoso sol poniente.

El ojo inmóvil mira
un rojo más allá.
Todo un imperio es nada
una vez dentro de uno.

A tres esclavos fugitivos
condena a muerte Kublai Khan,
pero su cólera no cesa.
Maldito sea Marco Polo.
NIHIL OBSTAT
Rostro apenas entrevisto: a mi corazón nada le
impide creer que en algún lugar de esta tierra de
nadie, entre las trampas y las sombras, nos aguarda
todavía, antes del adiós y el derrumbe, ese relámpago
simple del sobreentendimiento entre dos seres que se
cruzan, con su historia a medias olvidada, para perderse
más lejos, solos, en la llanura sin fin que desordenan
las fantasías del crepúsculo y las cosas sin
nombre.
NOCHE DE PERROS
Aullido de dolor.
Aullido de rencor.
¡Ah, furia rota, negra,
en la noche sin trabas!

Aullido en el aullido
mudo del universo.
PARA VIVIR
Para vivir,
yo busqué un sitio oscuro.
Para vivir.

Para vivir,
practiqué el mimetismo.
Para vivir.

Me compuse mil caras,
mil caras inocentes,
mil caras complacientes.
Para vivir.

Mil caras diferentes,
mi amor, mi buen amor,
mi amor que sólo tienes
la cara del amor.

Yo cavaba la tierra,
callaba, me escondía,
borré todas mis huellas,
me deshice de todo,
mi amor, para vivir.

Para vivir,
yo busqué un sitio puro.
Para vivir.

Para vivir,
sólo había este abismo,
mi amor, para vivir.
PIEDRAS
Está cayendo, por la noche rota
a cascotazos, toda la tristeza
del mundo. Amor sin libertad que aúllas
tu no ser nada, tu maldad de amor
entre los tallos que destrozas porque
existes tanto, pobre, existes tanto.

Está cayendo piedra. Por la noche
rota, los cascotazos son revancha
de alguien Y luego nada. Nada. Y llueve.
POR ÚLTIMO
Haber dejado una moneda de fuego en la mano
de otro,
haber atado ciertos hilos de amor y resplandor,
haber perdido algo
al salir de la casa vacía.

Haber estado, haber acompañado,
haber estado complicado con el viento que siempre
tiene razón,
con la tierra y el agua y con la hierba que siempre
tienen razón.

No haber cumplido años lejos de sí mismo,
no importa si de rodillas o en medio del pantano
pero cerca de sí,
o entre asuntos pendientes o torcidos desde
el comienzo,
pero masticados con tus dientes.

No importa ser un objeto más o menos clasificable
despreciable por los que deciden,
no importa ser superado, masacrado, tergiversado,
desmentido,
con todo eso se hace la verdad.

No importa ser interrumpido
si estás al pie del árbol gigante en el día sin fin,
al pie del árbol de piedras preciosas del sueño que
sólo pertenece a los hombres,
y si has podido hablar con esas piedras
y acompañar hasta su casa a alguien
en un momento duro de la noche (y vivía tan lejos).

No importa que no haya solución para nadie ni
perdón para nadie,
ni si al fin estás solo en las salinas de la madrugada
haciendo todo lo posible para que salga el sol,
para que estos rostros queridos no se hundan en los
rápidos de la nada
que acecha tanta maravilla.
PROPIEDADES
Poseo un cielo azul
cada vez que lo miro.
La tierra es mía cuando
simplemente camino.

De lo que inquieta al poderoso
nunca jamás me cuido.
Y cuando sueño soy
un país infinito.
RAZONES PARA ESCRIBIR
Cazar palabras en el humo
y, como quien ordena sus negocios antes de morir,
ponerlas
en su justo lugar, para que el Otro
(el que no se conforma con nada) una vez más
se engañe con la idea de que todo
por fin quedó aclarado para siempre
y duerma un poco, aunque después
se despierte aterrado
en medio de la noche sin palabras.
UN POETA
Amarillo violento,
UNA CABEZA QUE SE INCLINA...
Una cabeza que se inclina
sobre un hombro.
Y aquí tienes tu Boca Sombría.

*

Lo que tira de uno,
lo que uno no es
y lo que uno es.

*

Piedra en el corazón
la realidad. Cuchillo
en nuestra mano el sueño.
VIDAS PARALELAS
Escamandrónimo, poeta
de pobre ingenio, quiso
ser inmortal como los dioses:
otra pasión no tuvo.

Todo su tiempo lo empleó
Escamandrónimo de Lesbos
en arduas diligencias
para obtener universal renombre.

Diferente fue Safo,
su hija, que al efímero
placer y a la amistad
no sustrajo un instante.
VIEJOS ESTAN LOS ÁRBOLES
DE MI CIUDAD
Viejos están los árboles de mi ciudad
y aún más que yo vendrán, y estarán todavía
fuertes en su raíz silenciosa y profunda.
Ah, torbellino, yo no tuve como ellos
firme y clara verdad donde apoyarme:
apenas un relámpago de Dios.
Y UNO LES RUEGA A LAS PALABRAS...
Y uno les ruega a las palabras
que no se porten mal, que no levanten
su reja entre nosotros. Uno les ruega
que nada digan si no pueden
más que decir, decir, ruido y miseria
queriendo hablar lo que no importa,
lo que ya se torció, lo que está frío,
y roto, y negramente terminado
tan sólo porque un día Adán habló.
¿Se puede? Uno quisiera entrar, quedarse
en el silencio de antes, para siempre.
Y sangrar sin adornos.

(Poesía argentina)
YA NO TE GUARDARÉ
Ya no te guardaré, se deshizo la música
donde me pareció que estabas.
Eran cristales rotos, o arena, no sé bien:
yo pisé y comprendí.

Comprendí con asombro que el tiempo se estiraba
desesperado y sin sentido
y que yo no era nadie
excepto el que te amó.

Eran cristales rotos, piedras o desventuras,
eran cuerpos enormes o cenizas, no sé.
Yo pisé y comprendí.